Retratos de la Belle Époque
di // pubblicato il 13 Settembre, 2011
Plinio il Vecchio en el libro 35 de su Naturalis Historia (terminada de escribir en el 77 d.C.) le atribuía el poder celestial del amor. Máxima expresión de la pintura según Hegel e inicio de todo el arte según los clásicos griegos, el retrato es un género pictórico que bien puede ofrecer las claves iconográficas y psicológicas para interpretar el espíritu de una época y tender puentes entre la historia de la pintura y de la sociedad.
Es en este concepto que se inspira la exposición Retrats de la Belle Époque, abierta al público hasta el 9 de octubre 2011 en Caixaforum. (Un imponente edificio modernista de ladrillos rojos, del arquitecto Puig i Cadafalch, situado a los pies del Montjuïc, en un tiempo fabrica textil, ahora uno de los espacios culturales mas dinámicos de Barcelona).

Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX han sido caracterizadas por un fuerte crecimiento económico y por una gran fuerza vital. No es por casualidad que este periodo ha sido bautizado como La Belle Époque, un movimiento que empezó a influir en todo el mundo del arte con sus grandes cambios sociales, y del cual, surgió un nuevo estilo de artistas. El retrato es el género pictórico más representativo de esta época enmarcada por la Guerra Franco-Prusiana y por la Primera Guerra Mundial: ilustra el nuevo individualismo del hombre moderno y su interés por la imagen que proyecta en su entorno social.

A través de tres generaciones de pintores, la exposición examina distintos aspectos del retrato que reflejan como mutan los estados de ánimo: desde los triunfales y confiados de los primeros años, a los cortantes del estilo expresionista, hasta los retratos preocupados y serios de los últimos años. El “viaje” entre las varias etapas estilísticas esta articulado en nueve sesiones: 1. Autorretratos; 2. Retratos de la sociedad; 3. Temperamento y carácter; 4. Retratos de grupo; 5. Ambientes y conversaciones; 6. Retratos en plein air; 7. Toulouse-Lautrec; 8. El retrato como símbolo; 9. La crisis.

El ambiente, las actividades y el carácter psicológico van a constituir las coordenadas espaciales, temporales y emocionales para describir mejor los personajes retratados. Como sucede en la literatura, al profundizar en el carácter o la personalidad del retratado, la pura descripción física resulta insuficiente. El contexto, la atmósfera del momento en que se pinta, aportan una lectura más profunda, que da sentido al retrato. Un ejemplo es Toulouse-Lautrec, que va a buscar el carácter de sus sujetos en los ambientes nocturnos del París bohémien de finales del ochocientos para luego transmitirlo en sus cuadros.
Por otro lado, el retrato en plein air (al aire libre) concilia el género en cuestión con una de las exigencias fundamentales del naturalismo: la inserción de lo natural, que, a través de la representación del instante, pone en valor la espontaneidad y la inmediatez del sujeto retratado.

La exposición, coproducida por el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, reúne aproximadamente un centenar de obras procedentes de unos cuarenta museos y colecciones particulares de Europa y de los Estados Unidos. Bien merece perderse entre las lineas y los colores de Manet, Case, Sorolla, Boldini, Munch, Schiele, Toulouse-Lautrec y de todos los más importantes artistas que forman la galaxia del retrato europeo de aquella época.
Es pues, una oportunidad para reflexionar sobre la función del retrato como símbolo e imagen de si mismo, no solamente en La Belle Époque, si no también en la actualidad. Muy interesante, en este sentido, es la actividad didáctica “Retrats d'ahir, avui”, una de entre las muchas relacionadas con la exposición y ofrecidas gratuitamente por parte de la Asociación Cultural Caixaforum. Esta visita-taller propone a los grandes y a los pequeños acercarse al género del retrato y del auto-retrato, empezando por algunas preguntas: ¿Como veo a los demás? ¿Como veo a mi mismo? ¿Como me gustaría ser visto? Solo o en grupo, en el jardín o en la biblioteca, con pinceles o lápices, nos pondremos delante de un caballete con una hoja en blanco, para liberar sueños y realidades, ilusiones y puntos de vista. Con mucha creatividad.