Empezamos el año con….dulzura!
di // pubblicato il 25 Gennaio, 2012
Entre los museos que se puede encontrar en Barcelona, seguramente el más dulce es lo del Chocolate. Aromatizado con vainilla, pimentón y pimienta, el chocolate tenía en la civilidad maya el poder de fortalecer y de calentar el corazón y el espirito. El consumo del chocol, la bebida a base de cacao, era venerado y por eso reservado sólo a los aristócratas y a los guerreros. Pero hoy la historia, el proceso de preparación y la misma degustación de este alimento muy apreciado por los grandes como por los más pequeños, son accesible a todos. Basta seguir el perfume de chocolate de la pastelería Gremio y os encontraréis en el Museo más exquisito de la capital catalana.

Sensibilizar la cultura del Chocolate más allá de su valor estrechamente gastronómico es el objetivo principal de este museo que desde el 2000 se presenta como laboratorio especial del cacao. Además de contar con un espacio expositivo de 600 m² dónde están ilustrados con material interactivo y audiovisual la historia del chocolate desde sus origines hasta su llegada a Europa, su valor simbólico, económico y nutritivo, así como como la técnica, el empleo y el consumo, el Museo de la Xocolata propone laboratorios didácticos donde niños y adultos podrán entretenerse con todos los cinco sentidos.

“Las tardes de chocolate y ciencia" son un evento que los apasionados de alimentación no pueden perder. Organizadas en colaboración con la Universidad de Barcelona, tienen como huéspedes expertos de biología vegetal, de historia de la alimentación, de medicina y de antropología que, entre una chocolatina y otra, dialogan sobre varios ámbitos.

Descubrir los orígenes de lo que degustamos, transformarse por un día en confiteros, conocer rituales y costumbres antiguos: una visita al museo de la calle de Comercio de Barcelona es obligatoria para quien se deje capturar por estos golosos deseos. Y luego solo hay que volver a casa, mirar Chocolat de Cansados Hallström o Como el agua por el chocolate de Alfonso Arau y hacer dulces sueños.
